sábado, 15 de junio de 2013
Siete poemas, en la revista de arte Contramancha
En la revista de arte Contramancha, de Ecuador, han publicado unos cuantos de mis poemas, siete, en realidad.
Si presionan el enlace que adjunto debajo, verán primero a un servidor, y a su mano izquierda. En grande, eso sí.
Un poco más abajo están los textos.
sábado, 25 de mayo de 2013
La escritura de Salvador Dalí, en Revista de Letras
Hay muchas maneras de acercarse a la figura de Salvador Dalí, genial artista nacido en Figueras el 11 de mayo de 1904 y que murió en esa misma localidad catalana más de ochenta y cuatro años después, el 23 de enero de 1989. Por supuesto, la aproximación primordial a Dalí nos hace considerar sus pinturas, con las cuales alcanzó fama mundial, como demuestra la presencia de sus cuadros en los principales museos del planeta. Sin embargo, si deseamos adentrarnos con mayor profundidad en las complejas contradicciones de su existencia(1) y ser capaces de orientarnos a través de su poliédrica personalidad, no hay nada mejor que leer la cartografía, en ocasiones intrincada, que dejó trazada en sus escritos.
En 2004 (llamado “el año Dalí” en España), al cumplirse el centenario de su nacimiento, la editorial Destino, en colaboración con distintos organismos, publicó las Obras completas de Dalí, repartidas en ocho tomos, de los cuales los seis primeros recogen estrictamente la obra escrita del artista y los dos últimos(2) complementan a los anteriores con entrevistas, más de quinientas fotografías, una completa cronología, bibliografía, etc.
El considerable volumen de la reunión de sus publicaciones ya proporciona una primera idea de que la escritura -la palabra- tuvo siempre fundamental importancia en la vida de Dalí. Recordemos que él mismo afirmó: “El contenido de lo que escribo es muy superior al contenido de lo que pinto”. Dentro de sus escritos encontramos una variedad amplísima, pues cultivó distintos géneros como el diario, la narrativa y la poesía; también se sirvió de la palabra para reflejar sus pensamientos, teorizando sobre el arte en general, y la pintura en particular, en ensayos críticos y en múltiples manifiestos que, cómo no, tratándose de Dalí, provocaron agitación cultural y controversia, una recompensa, por supuesto, ansiada desde la misma concepción de esos textos.
Dentro de la narrativa destaca, sin duda, su única novela, titulada Rostros ocultos, publicada, en 1944, en New York, pues entre 1940 y 1948 Dalí vivió en EE.UU. En España la editó Luis de Caralt en 1952, aunque rápidamente sufrió la censura franquista. En esta novela se encuentran momentos de gran inspiración en los que Dalí aborda, con su característico descaro, los puntos cruciales del propio mapamundi interno.
Entre sus escritos hay un espacio reservado al surrealismo, vanguardia liderada por André Breton y que Dalí conoció en París en 1928 y a la que se unió con fervor. No obstante, no fue fácil compaginar su particular forma de ser con el acatamiento de los preceptos del grupo surrealista, surgiendo encontronazos que conllevaron una primera amonestación en 1934 y su definitiva expulsión del grupo cinco años después, en 1939. Este hecho fue exorcizado con su memorable sentencia: “El surrealismo soy yo”. Aunque más tarde, ya muy desligado de ese movimiento, se definiría sin rubor como “exsurrealista”. En realidad, con el transcurso de los años, en Dalí se produjo un giro estético que le devolvió al gusto por lo clásico: Velázquez, Vermeer o Leonardo. Esta evolución artística queda patente al comparar escritos como El manifiesto amarillo en el que un joven Dalí, en 1928, reivindica lo moderno, o La mujer visible, de 1930, con otros textos posteriores como 50 secretos mágicos para pintar (1948) o Los cornudos del viejo arte moderno (1956) en los que reivindica sin ambages el clasicismo.
En poesía, citaremos los poemas El gran masturbador, relacionado con el cuadro homónimo, y El amor y la memoria, dedicado a Gala, su mujer.
Y, finalmente, destacar Diez recetas de inmortalidad, el libro-objeto en forma de maleta con asa de teléfono; una cuidadísima edición que apareció en Francia, en 1973, conteniendo diez textos sorprendentes.
Pero hay mucho más. La cartografía que nos ofrece Salvador Dalí en sus libros es extensa y atrayente y constituye el mejor complemento a la valiosísima información vertida en sus cuadros. Un recorrido en el que no debemos perder de vista la referencia de sus cuatro puntos cardinales, los cuatro extremos de los dos ejes que forman la cruz del alma daliniana: Amor—Muerte y Memoria—Identidad.
Estanislao M. Orozco (@g77en)
------------------------------NOTAS:(1) A este respecto, citaremos, por ejemplo, que Dalí se declaró como “anarco-monárquico”.(2) El tomo VII se publicó en 2006 y el VIII todavía no ha visto la luz.
Podéis encontrar el artículo en Revista de Letras, de LaVanguardia.com, pinchando aquí
martes, 21 de mayo de 2013
Salón de los espejos, de Rafael Pérez Estrada
Salón de los espejos
Es agradable atardecer en el Salón de los Espejos
porque el espejo es metáfora de lo infinito
y también lo es el fuego, pues la luz -como la mariposa ante la
llama y su fulgor- roza levemente el espejo para de inmediato
abandonarlo.
Y es pájaro: la refracción y reflexión de la luz solo son vuelos.
El espejo es el otro, si no lo fuera no sería espejo, sería espejismo,
que es tanto como decir sofisma del espejo.
Comienzo de toda ficción e irrealidad no soporta el peso de la sombra.
Desde su lado oscuro, que es el lado oscuro de la luna,
se siente cómplice de las grandes ficciones,
denunciante del tiempo y sus sevicias,
servil hasta la imitación,
trampa de los narcisos confiados.
Su alma es vengativa: aliada al destino, maldice a aquel que
imprudente o consciente lo destruye.
Pero más que nada el espejo es filosofía pura:
¿Cuántas veces te he preguntado: ¿Qué refleja un espejo ante otro espejo?
¿Qué hacen cuando nadie les mira?
Nada es claro ni nada es definitivo en la claridad del espejo.
¿Reflejan las noches los espejos?
¿Conmueve la belleza a los espejos?
¿Son insensibles a nuestra destrucción?
¡Si pudiéramos revelar -como se obtiene el misterio de la
fotografía- las imágenes que oculta la plata del espejo!
Y es prueba clínica de la muerte real.
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Salón de los Espejos,
trece años de la muerte de Rafael Pérez Estrada
domingo, 12 de mayo de 2013
¿Cómo destrozar las máscaras? o ¿por qué alimentar a los muertos?
¿Cómo destrozar las máscaras?
o
¿por qué alimentar a los muertos?
Las
rosas son arrancadas de cuajo
por
jardineros que desconocen su oficio,
que
pululan en la creencia de que ellos
son
las rosas del jardín.
Víctimas
de la quietud doméstica,
sucios
habitantes de lo intrascendente
dejad
de lamer las manos de los popes,
la
más mínima brisa os barrerá
zaquizamíes
burocráticos,
la
poesía es tenaz,
las
habitaciones más secretas del palacio
no
se dejan engatusar
por
cuatro carantoñas,
sois
cadáveres agradecidos
hipotecáis
la pena,
transformáis
vuestra inmensa tristeza de postín
en
cuotas de funambulismo,
en
parcelas de llanto
que
no conlleva lágrimas
sino
aburrimiento, el más hondo de los vicios
de
quien miente,
de
quien se miente.
No
os enfrentáis a nadie
tan
solo a vosotros mismos.
Yo
alzo la voz
con
la fragilidad de los peces
en
su retorno al mar.
He
arribado hasta este preciso instante
para
que escuchéis
la
palabra desnuda:
Decapitación.
viernes, 26 de abril de 2013
Esta condena
Esta condena
«Nadie
ignora que la literatura comienza por la poesía»
Jorge Luis Borges
No
poder elegir lo conveniente,
quedar
anclado en la niebla de las páginas
rodeado
de hombres y mujeres
muertos
que
generalmente caminaron
a
tropezones por las autopistas de la vida.
No
poder delimitar los contornos,
superponer
ensueños con las palabras,
y
atacarlas,
agarrarlas
desprevenidas,
y
cortarles la salida
y
ahogar su retaguardia
para
que den de sí,
las
palabras,
para
que sufran,
pues
saben cómo se ganan las batallas.
Hay
que poner el lenguaje a sudar
y
cumplir la venganza seca
en
los libros,
estandartes
vivos de los insignes cadáveres.
Nada
restará de la poesía cuando muera el último hombre,
cuando
desaparezca la última mujer,
o,
quizás, regrese toda la poesía,
pero
toda
la
poesía,
como
al principio de los tiempos
(cuando
solo era,
y estaba,
el Verbo).
La
poesía descubierta de nuevo,
como
una angina de pecho
que
viajaba oculta en las mutaciones genéticas
de
las razas venideras de poetas.
La
poesía sustenta lo que nos hace humanos,
mantiene
la esencia
viva,
la realidad;
como
Atlas,
el
joven titán condenado por Zeus a sostener la Tierra;
los
poetas debemos cargar con la responsabilidad
de
crear el mundo
y
de mantenerlo sobre nuestros hombros.
El
poeta es como Atlas,
mas
también es un ser humano
y
en ocasiones, tristes siempre,
no
consigue cumplir su tarea
y
es vencido por el peso de sus creaciones.
Escribir
es también, por tanto, crear a ese joven titán
que
sostendrá al poema,
y
llenarlo de aliento,
dotarlo
de tamaña fuerza
que
mantenga en vuelo
suficientes
mundos de palabras.
Los
poetas debemos aplacar la tiranía de los dioses
y
evitar el arrepentimiento
como
lo evitan las estrellas.
martes, 23 de abril de 2013
Al relente de los sueños
Al relente de los
sueños
«Todo lo que no
es mi alma no es para mí
más que
escenario y decorados.»
Fernando Pessoa
Aplazas
el mundo, soñador,
olvidas
las proporciones áureas en las páginas
y
te entregas a ti mismo;
no
hay esfuerzo y no hay búsqueda
en
el arte de soñar,
composición
imaginada del reflejo;
el
pasado de los hombres vuela
entorno
al candil de los sueños.
Todo
sueño es fervor,
estructura
innata del tiempo entre vigilias,
voluntad
de ceder el control,
la
atención y la inercia,
enfermedad
de las ideas, fiebre del pensamiento,
lenitivo
primordial.
El
arte puede mentir,
pero
el soñar no.
Vives,
soñador,
al
relente de los sueños.
Deambulas,
soñador,
por
las afueras de una ciudad inexistente.
Atrás,
lejos,
queda
la casa donde duermes.
Sobre
tierra húmeda te desnudas
y
en tus pies tienes sangre
porque
saltas sobre diamantes.
Preguntan
las páginas qué dirección siguen las palabras
y
el llanto de los árboles convierte la urbe y el mundo
en
una jungla
en
la que se besan las serpientes.
El
corazón del sueño
es
un gran vacío que late,
el
vértigo de un inmenso agujero
que
flota
y
se arrastra sin tiempo.
Gira
el sueño alrededor del abismo,
siempre
en contacto
con
la geometría de la nada.
El
sueño rompe la lengua del tiempo;
no
desaparece cuando desaparece el soñador,
no
desaparece cuando desaparece el espacio,
el
sueño permanece activo desde que nacemos,
jamás
descansa,
nuestra
vida se ha diseñado para soñar.
Es
un remolino sin fondo,
ojo
que se abre en las entrañas del alma.
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