«Serán
ceniza...»
Cruzo
un desierto y su secreta
desolación
sin nombre.
El
corazón
tiene
la sequedad de la piedra
y
los estallidos nocturnos
de
su materia o de su nada.
Hay
una luz remota, sin embargo,
y
sé que no estoy solo;
aunque
después de tanto y tanto no haya
ni
un solo pensamiento
capaz
contra la muerte,
no
estoy solo.
Toco
esta mano al fin que comparte mi vida
y
en ella me confirmo
y
tiento cuanto amo,
lo
levanto hacia el cielo
y
aunque sea ceniza lo proclamo: ceniza.
Aunque
sea ceniza cuanto tengo hasta ahora,
cuanto
se me ha tendido a modo de esperanza.
(José Ángel Valente, en "A modo de esperanza", 1954)
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José Ángel Valente (Orense, 1929-Ginebra, 2000) |
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