viernes, 6 de febrero de 2015

A man writes because he's tormented, because he doubts




Fotograma de la película "La zona", de Tarkovski





Bachelard



"Poseo el mundo tanto más cuanta mayor habilidad tenga para miniaturizarlo. Pero de paso hay que comprender que en la miniatura los valores se condensan y se enriquecen. No basta una dialéctica platónica de lo grande y de lo pequeño para conocer las virtudes dinámicas de la miniatura. Hay que rebasar la lógica para vivir lo grande que existe dentro de lo pequeño."
(Gaston Bachelard, en 
'La poética del espacio')









Kropotkin



"El comerciante que tiene capital no necesita moverse del escritorio para enriquecerse. Telegrafía a un comisionista la orden de comprar cien toneladas de té; fleta un buque, y a las pocas semanas tiene en su poder el cargamento. Ni siquiera corre el riesgo de la travesía, porque están asegurados su té y el buque… Pero, ¿cómo ha podido encontrar hombres que se hayan resuelto a hacer la travesía, ir a China y volver, trabajar de firme, soportar fatigas y arriesgar su vida por un salario ruin? ¿Cómo ha podido encontrar en los docks cargadores y descargadores, a quienes pagaba lo preciso nada más que para no dejarlos morir de hambre mientras trabajaban? ¿Cómo? ¡Porque están en la miseria! Id a un puerto de mar, visitad los cafetuchos de los muelles, observad a esos hombres que van a dejarse embaucar, pegándose a las puertas de los docks, que asaltan desde el alba, para ser admitidos a trabajar en los buques. Ved esos marineros, contentos de enrolarse para un viaje lejano, después de semanas y meses de espera; toda su vida la han pasado de buque en buque y subirán aún a otros, hasta que algún día desaparezcan entre las olas.
Multiplicad los ejemplos, elegidlos donde os parezca, meditad sobre el origen de todas las fortunas grandes o pequeñas, procedan del comercio, de la banca; de la industria o del suelo. En todas partes comprobaréis que la riqueza de unos está formada por miseria de otros.
Una sociedad anarquista no tendría que temer al Rothschild desconocido que fuera a establecerse de pronto en su seno. Si cada miembro de la comunidad sabe que después de algunas horas de trabajo productivo tendrá derecho a todos los placeres que proporciona la civilización, a los profundos goces que la ciencia y el arte dan a quienes la cultivan, no irá a vender su fuerza de trabajo por una mezquina pitanza; nadie se ofrecerá para enriquecer al susodicho Rothschild. Sus monedas serán rodajas metálicas, útiles para diversos usos, pero incapaces de producir crías."
De "La conquista del pan", de Piotr Alexéievich Kropotkin





Valente



"La palabra poética cuando se manifiesta, cuando en verdad se manifiesta, y cuando en verdad la recibimos, nos invita a entrar en el territorio de la extrema interioridad."
Valente






Beckett



"La única indagación fecunda es excavadora, inmersiva, una contracción del espíritu, un descenso. El artista es activo, pero de manera negativa, retrayéndose de la nulidad de los fenómenos más allá de la circunferencia, atraído por el centro del remolino."
Beckett
(Traducción de J. Mayhew)






sábado, 31 de enero de 2015

Goethe



"Mis obras están nutridas por miles de individuos diversos, ignorantes y sabios, inteligentes y obtusos. Mi obra es la de un ser colectivo que lleva el nombre de Goethe."
(confesión de Goethe a un visitante poco antes de morir, 1832)


miércoles, 7 de enero de 2015

Kafka



Kafka vivió siempre en tensión y fue esa tensión y su maravilloso talento para la narración lo que confirieron autenticidad a sus imágenes por muy inconcebibles que fuesen, hecho que salta a la luz cuando esas imágenes son analizadas tomando distancia. Cosa realmente difícil, por otra parte, puesto que Kafka no nos deja tomar distancia. Nos mantiene agarrados, a los lectores, en el pulso de su narración y, así, somos capaces de llegar por medio de sus frases a regiones pobladas de personajes estrafalarios, o a pueblos fantasmales, atrayentes cantinas, infectas dependencias, tribunales decadentes y oficinas delirantes, lugares ficticios todos ellos pero de una subyugante verosilitud construida a base de perseverancia, decepciones, dudas y sueños.
En sus libros, Kafka nos hace conocer aquello que le atosigaba, nos explica el porqué no conseguía alcanzar sus objetivos, cuáles eran las trabas con las que una y otra vez se topaba. Es decir, lo inexpugnable de las obligaciones en cuanto se las mira de frente. En sus obras, sentimos la presencia de un círculo vicioso, permanente frontera en la que giraban sus obsesiones. Y, sin embargo, ese círculo vicioso que podría ser fuente de repetición y hastío, lo transformó en un mundo en que las formas y los personajes, a pesar de estar definidos con gran precisión, muy visualmente, carecen de consistencia y, de esta forma, los cambios que acontecen en sus páginas son aceptados con naturalidad, como la única norma clara de un espacio y un tiempo sin normas claras, lleno de órdenes, y contraórdenes, y malentendidos. La vida es un juego extraño donde todos menos él parecen saberse las reglas, donde todos menos él parecen moverse con aplomo hacia algún lugar. Por supuesto, era consciente de que no existía tal lugar, que los demás se lo inventaban, y que se lo creían después. Y ese conocimiento provocaba que el escritor no se conformase con aquel juego, con la falacia que permitía a sus congéneres adquirir afán y ganas de prosperar.
Kafka buscaba algo mucho más firme, algo real. Kafka buscaba su propia imagen, para destruirla después. No le bastaba su reflejo. Se buscaba a sí mismo, en su interior, y en sus páginas nos hace partícipes de sus avances y de sus fracasos (generalmente mucho más abundantes) en este camino de autoconocimiento que chocaba una y otra vez con los muros de fortalezas demasiado protegidas.